Embarazo adolescente: Criar a tu hijo en casa de los abuelos

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Embarazo adolescente: Criar a tu hijo en casa de los abuelos
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En un mundo ideal, saldrías del hospital después de dar a luz e irías directamente a tu propia casa, donde todo estaría preparado para la llegada de tu bebé. Pero en la vida real, muchas veces las mamás jóvenes y primerizas comparten el hogar con sus padres o suegros, donde son a la vez madres e hijas.

¿Será posible la convivencia pacífica en esta situación? Claro que sí, y todos podrían beneficiarse de ella. Sin embargo, para que la relación entre la mamá, el papá (si viven juntos) y los abuelos del bebé no se desgaste, todos tienen que tener un poco de cuidado, además de mucha comprensión y paciencia. Y si en la misma casa también viven los tíos del bebé, ya sean niños, jóvenes o adultos, la situación requiere una dosis aún mayor de paciencia y comprensión.

Pónganse todos de acuerdo

La llegada del bebé cambia completamente la rutina familiar. El pequeñín llorará y exigirá mucha atención y cuidados especiales, y esto afectará a todos los miembros de la familia de una forma o de otra.

El tío del bebé quizás se quejará de que no logra concentrase en la tarea y que ya no tiene la misma libertad para traer a casa a sus amigos. El abuelo puede llegar cansado del trabajo y no tener paciencia para aguantar el llanto del bebé. La abuela quizás quiera “adoptar” a la criatura como si fuera suya. Todo esto podría ocurrir, por eso es importante que todos estén conscientes de la gran revolución que alguien tan pequeñín puede causar en el hogar.

Lo ideal es que antes de la llegada del bebé hables con tu familia y decidan juntos de qué manera se podría reorganizar el espacio de la casa (dónde dormirá el bebé, si alguien tendría que cambiar de habitación…), quiénes podrán ayudarte y de qué manera podrán hacerlo. Escucha la opinión de cada uno, y no trates de imponer tus necesidades. Seguro que todos querrán colaborar de alguna forma.

¿Me quieren ayudar o se están metiendo en mi vida?

Con diálogo y respeto también lograrás explicar cómo quieres criar a tu bebé y establecer límites para que tus familiares no interfieran demasiado. Claro que los abuelos tendrán mucho que opinar, pero ten presente que lo harán con la mejor intención del mundo.

Imagínate esta situación: tu mamá piensa que es mejor dormir al bebé en brazos, pero a ti te gustaría dejarlo despierto y tranquilo en su cunita para que adquiera hábitos de sueños saludables. Tendrás que explicarle que deseas que siga tus instrucciones porque, a fin de cuentas, tú eres la mamá del bebé.

Al mismo tiempo, tendrás que escuchar las sugerencias de tus familiares con paciencia. La maternidad es algo nuevo para ti y, como dice la terapeuta familiar licenciada Lisette Beraja, de Miami, Florida, “Es como ir al colegio; estás aprendiendo una materia nueva y no puedes decir ‘bueno, la voy a estudiar sola’, porque necesitas la ayuda del maestro”. Lo mismo pasa cuando la ayuda viene de tus padres.

Muchas veces sus opiniones serán acertadas y te ayudarán mucho, sobre todo porque no siempre sabrás qué hacer, como por ejemplo si tu mamá quiere ayudarte con el primer baño del bebé.

Recuerda que la intención de tu mamá o suegra es buena y acepta lo que ella dice como una sugerencia y no como una orden. Pero si no estás de acuerdo, explica que prefieres hacer las cosas de otra manera.

¿Abuelos o padres?

Cuando todos comparten un hogar, no siempre es fácil definir hasta qué punto deseas que los abuelos intervengan en la crianza. Como cualquier mamá, vas a tener dudas en relación al cuidado de tu bebito, pero a la vez tienes todo el derecho de arreglártelas por ti misma, si así lo deseas.

Lo que pasa es que muchas veces, cuando los abuelos notan la inseguridad de los padres jóvenes, actúan como si “adoptasen” a la criatura por tratar de solucionar los problemas y ayudar a su hija. No es que eso esté bien o mal, pero la joven mamá tiene que estar consciente de que si permite que los abuelos críen a su hijito, más adelante será muy difícil volver atrás.

Ventajas: mucho apoyo y ayuda para cuidar del bebé

La presencia de tus padres también tiene muchos aspectos positivos. Hay un gran número de adolescentes que sufren de depresión posparto, y el riesgo de tener una depresión podría aumentar si además de ser joven las cosas no van bien con tu pareja, indica un reporte de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

Cuando las cosas no marchan como esperabas, el apoyo emocional que tus papás te dan es esencial para que superes las dificultades personales y también los desafíos de ser madre.

Otro aspecto positivo de vivir con tus padres o suegros es que tendrás a personas de muchísima confianza con quien dejar a tu bebé cuando tengas que trabajar, estudiar, hacer algún recado o incluso salir de vez en cuando con tus amigas (porque eres mamá, pero ¡sigues siendo joven!).

Los abuelos te dan la tranquilidad de saber que dejas a tu bebé con los mejores “niñeros” del mundo. Ninguna otra persona conoce los gustos y peculiaridades de tu bebé mejor que ellos, y nadie pondrá más interés en su bienestar; por eso, aunque puedan tener diferentes opiniones acerca del cuidado del bebé, trata de solucionarlas con cariño.

Aunque otros cuiden del bebé, tú serás siempre su mamá

Los lazos de unión entre mamá y bebé son muy fuertes, y por más que los abuelos y otras personas te ayuden a cuidarlo, tu pequeñín siempre tendrá una relación muy especial contigo. ¿Logrará distinguirte? “¡Siempre!”, asegura la psicóloga Lisette Beraja, “los sonidos de su mamá, el olor de su mamá, los gestos de su mamá…siempre estarán ahí”. Una de las mejores maneras de fortalecer el vínculo con tu bebé es a través de la lactancia, algo que sólo tú puedes hacer (además de ser la manera más sana y natural de alimentarlo).

Asimismo, al demostrar que te preocupas por tu bebé, preguntando siempre al llegar a casa cómo le fue el día (a qué jugó y si comió bien, por ejemplo) reforzarás la noción de que tú eres la responsable de su cuidado y quieres seguir de cerca su desarrollo, aunque no puedas estar siempre a su lado.

Aprovecha los momentos que tengas con tu niño. Los especialistas aseguran que es más importante la calidad que la cantidad del tiempo que le dediques. “Cuando llegas a casa, si vas a dedicarle por lo menos media hora completa, positiva, y llena de amor a tu bebé, equivale al día entero que la abuela pasó con él”.

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